Pega hasta 100 valores, uno por línea. El detector examina la longitud, el alfabeto, los separadores y los prefijos característicos para devolver candidatos ordenados. Reconoce hashes hexadecimales habituales, bcrypt, Argon2, PBKDF2, JWT, UUID, Base64 y varios formatos estructurados.
El formato visual no siempre identifica el algoritmo. MD5 y NTLM, por ejemplo, producen ambos 32 caracteres hexadecimales. La puntuación mide hasta qué punto un valor encaja con un formato, no la certeza sobre su origen.
Comprueba qué software, protocolo o base de datos produjo el valor. Un prefijo como $2b$ es muy característico de bcrypt, mientras que una cadena hexadecimal sin prefijo suele seguir siendo ambigua. Los enlaces de los resultados abren directamente la herramienta correspondiente.
La longitud y el alfabeto ofrecen hipótesis, pero varios algoritmos pueden compartir exactamente el mismo formato.
Ambos producen 32 caracteres hexadecimales. Para distinguirlos es necesario conocer el contexto de origen.
Principalmente significa que un prefijo o una estructura son muy característicos; el contexto sigue siendo importante.
No. Las codificaciones Base64 y hexadecimal son reversibles, a diferencia de una función hash.