El código Morse representa letras, dígitos y signos habituales mediante señales cortas y largas, escritas como puntos y rayas. Un espacio separa las letras y una barra suele separar las palabras.
Después de codificar, las opciones permiten reproducir el resultado y ajustar la velocidad y la frecuencia de la señal. Las duraciones respetan las proporciones estándar entre punto, raya, separación de letras y separación de palabras.
Los prosignos habituales <SOS>, <AR>, <SK> y <BT> se reconocen. Los caracteres o secuencias no admitidos se indican para que la salida no quede incompleta sin avisar.
Desarrollado en el siglo XIX para la telegrafía, el código Morse sigue utilizándose entre radioaficionados, en algunas señales de socorro y como forma de aprender comunicaciones codificadas. Es un código, no un cifrado seguro.