La herramienta consulta el resolutor seleccionado y agrupa los registros habituales: A, AAAA, CNAME, MX, NS, SOA, TXT, CAA, DS y DNSKEY. También busca políticas SPF y DMARC publicadas mediante registros TXT.
Los registros A y AAAA asocian un nombre con una dirección IP. MX describe la recepción de correo, NS enumera los servidores autoritativos y SOA contiene los parámetros de la zona. CAA limita qué autoridades pueden emitir certificados. SPF y DMARC ayudan a reducir la suplantación de correo, pero deben combinarse con DKIM.
El TTL controla cuánto tiempo puede permanecer una respuesta en caché. Por eso, tras un cambio, dos resolutores pueden mostrar temporalmente datos distintos. Los indicadores DNSSEC informan de los datos publicados y, cuando está disponible, de la validación señalada por el resolutor; no constituyen una auditoría completa de la cadena.
Comprueba primero la sintaxis, el nombre exacto consultado y los servidores autoritativos. Después compara varios resolutores y espera a que caduque el TTL antes de concluir que un cambio no se aplicó.
El análisis recopila registros DNS habituales y destaca SPF, DMARC, CAA y las señales DNSSEC disponibles. La ausencia de un valor también puede depender del resolutor seleccionado.
La caché, la propagación y la validación DNSSEC pueden producir observaciones distintas temporalmente.
Cuando se configuran correctamente reducen la suplantación, pero deben combinarse con DKIM y una política de correo coherente.
Indica cuántos segundos puede permanecer una respuesta en caché.